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TEATRO YESES |
| "Presas del Teatro" |
| Las internas de Alcalá Meco forman la única compañía dramática del mundo donde las reclusas pueden viajar y actuar en escenarios convencionales. Nunca ha habido una fuga. |
| Y también lo es el grupo Teatro Yeses, la única compañía del mundo formada por reclusas que tiene permiso para hacer giras y mostrar sus representaciones teatrales fuera de la prisión. La mayoría de estas chicas está en la cárcel por delitos contra la propiedad o por narcotráfico. Arrastran problemas familiares y proceden de barrios deprimidos. Han llevado su vida al límite por circunstancias difíciles y carecen de capacidad de planificación. No les interesa reflexionar. O, al menos, así era antes. |
| EL ELENCO DE ACTRICES |
«Acabamos aquí por no tener cabeza», resume una de ellas. Casi todas rondan la treintena y muchas proceden de otros países. Son susceptibles, desconfiadas y afirman no sentirse «dueñas» de sus vidas. Pero tienen «necesidad de afecto y de expresarse». Por eso, la interpretación las transforma. Pueden jugar a ser otra persona y olvidarse de sus canallas circunstancias durante unas horas. «Son capaces de sacar experiencias emocionales intensas. Y son personas de una categoría humana superior», sostienen quienes las ven esforzarse por meterse en la piel de un personaje.
Elena Cánovas, funcionaria de prisiones y directora del grupo, las quiere a todas con locura. «Hacemos teatro libre. Eso hay que decirlo desde aquí dentro», comenta. Y le gusta burlarse y afirmar que la que tiene la condena es ella, «que llevo metida en esto veinte años», y no sus chicas. Cánovas confiaba en que «las cárceles debían convertirse en lugares de aprendizaje» y no paró hasta crear el taller de interpretación, que bautizó Teatro Yeses porque nacía en la antigua cárcel de Yeserías de Madrid. Pronto se apuntaron las primeras mujeres. Elegían la dramaturgia como forma de reinserción e hicieron que la magia del arte llegara hasta un lugar frío y desolador como es una prisión. Corría 1985.
Al principio, las reclusas sólo actuaban en centros penitenciarios. Viajaban esposadas y en furgones blindados, escoltadas por un séquito policial inquebrantable. Un día, la directora inscribió al grupo en un certamen organizado por la Unión General de Trabajadores (UGT) y resultaron seleccionadas. Se presentó así la ocasión de actuar en libertad y no la desaprovecharon. Y ahora que recorren media España, el despliegue es más modesto.
Los policías, de paisano, tienen orden de cortar el tráfico en las calles colindantes al teatro donde les corresponde actuar, pero están muy implicados con el grupo. Les ayudan a hacer los cambios de escena y las aplauden emocionados al final de cada función. Algunos se animan a veces y hacen de artistas por un día –el subdirector de Seguridad de la prisión hizo de Compay Segundo en una función–.
Ellas, las mujeres de Teatro Yeses, se comportan como auténticas profesionales. Sienten «la responsabilidad de tener que contentar a un público que ha comprado la entrada para vernos actuar». Y encaran cada gira y cada viaje como el regreso a la normalidad perdida.
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Cae el telón y se abren las rejas. El elenco de actrices es inmejorable. Nancy ha preparado el vestuario y ha disfrutado con los ensayos.
Karina, «dotada de una sensibilidad natural», veterana en el grupo, aún siente los nervios del estreno.
Eva Marta «tiene mucha gracia», aunque ella nunca imaginara que tenía capacidad para hacer reír a la gente.
Verónica «cada vez le pone más voluntad»,
Aurora, la pitufa, espera no quedarse en blanco «como aquel día…»
Tamara es la joven de aspecto rudo que «canta como los ángeles».
Leticia aporta «mucha creatividad y sabe improvisar». Las dos Anas –una, en prisión preventiva, y otra, de permiso– «son rápidas de reflejos» y Cristina, novata, dice que está deseando salir a escena. Más que Sonia, «que se la ve tenaz, pero peca de tímida». Son las integrantes de Teatro Yeses. |
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